Wednesday, January 21, 2009

Y… Lo llamarán 'Palimpsesto'

El joven aprendiz seguía fielmente las instrucciones del hermano copista, cuando procedió a limpiar aquel antiguo pergamino, escrito en una lengua que no podia leer. Demoró un buen rato en opacar casi por completo el texto original; pero al final, habia suficiente espacio para un nuevo texto, que tampoco leería.


Monday, October 6, 2008

El Otro

A menudo, tengo la sospecha de que he estado siempre vivo. No me preguntes cómo lo sé, porque ahora no recuerdo todos los detalles. Lo que sí puedo decirte es que he ocupado varios cuerpos; pero como están hechos de materia, se estropean tan fácilmente...

Recuerdo guerras interminables, mucha sangre vertida, un par de rostros conocidos, largos periodos de silencio y vacio, mucho frio y hambre. En otro momento, recuerdo manchas curiosas cubriéndome el cuerpo, miles de gritos y llantos, seguidos por un calor terrible, más silencio y oscuridad, luego mucha luz y también una música a todo volumen. Entonces, la letanía se repite casi exactamente como mil veces...

Ahora, comparto el mismo cuerpo con este hombre. Él casi muere hace algún tiempo; pero alguien decidió que aún no era su hora y lo mandó de vuelta a la vida. Ya yo habia llegado y como entonces no podia irme, lo ayudé a recuperar el uso de nuestro dominio. Pero estoy esperando una segunda oportunidad...

Su Propio Espacio

Sentado en su habitación, con los ojos cerrados y las manos reposando sobre el vientre, el anciano repite una y otra vez cierta frase que solamente él conoce. Entonces, desaparece todo lo que le rodea y se abre una estancia bastante similar a la anterior. Pero en este nuevo lugar, las paredes laterales están cubiertas por estantes con libros y en la tercera, hay un enorme cofre de madera. El mueble permanece abierto, pues el hombre sabe que nadie le robará lo que allí guarda. Se acerca a él y mira adentro. Allí lo espera su vieja espada, la fiel compañera de su lejana juventud. Ah, cuántos recuerdos vienen a su mente...


Ahora escucha que lo llaman y siente que debe marcharse. Abre los ojos y frente a él hay un joven, con una pequeña bandeja en la mano:


_ " Señor Gonzalez, ya es la hora de su medicina ".

Friday, October 3, 2008

El Visitante

Despertó cuando algo áspero y húmedo rozaba insistentemente su mejilla derecha. Estaba tendido a la orilla de aquella playa. Frente a él habia un gran perro gris y de abundante pelaje, aunque parecia bastante flaco. El perro lo miraba con atención y al verlo despertar, comenzó a dar grandes saltos y grititos de alegría.

El hombre se incorporó un poco y le dijo entonces al perro: ”Hola amigo. Gracias por la bienvenida”. Pero el animalito sólo movió su cabeza, como quien no entendiende, cuando le hablan en una lengua diferente de la que reconoce.

El visitante terminó de ponerse en pie y acercándose a la boca, el dorado medallón que pendia de su cuello, dijo brevemente: “Ya estoy aquí. Espero nuevas instrucciones”. La medalla resplandeció entonces y se escuchó otra voz que dijo “Comprendido”.

Monday, July 7, 2008

Maldito Invierno

... Se estaba quedando solo y él lo sabia. Sus familiares habian ido muriendo, despacio al principio; pero cuando el invierno arreció, pocos pudieron soportarlo. Ahora solamente habia un pequeño grupo en su antes numerosa familia y de seguro, lo mismo ocurria en otros lugares del pais.


No era una visión nada placentera la de ver cuerpos helados y casi momificados, unos vestidos por completo y otros a medio vestir o totalmente desnudos; pues sus ropas habian sido tomadas por los familiares que aún vivian.

Recordó el momento cuando murieron sus padres y cómo los acostaron en sus heladas camas, sin otro abrigo que las pocas ropas que les servian de mortaja y cómo después, él mismo cerró con llave la puerta de aquella habitación.


Así mismo fueron haciendo cada vez que moria alguien en la casa, hasta que todas las habitaciones quedaron clausuradas. Luego, alguien tuvo la idea de usar el sótano para albergar los cadáveres; pero como alli no habia camas ni mesas, no tenian otra opción que depositarlos en el duro suelo...



Esto leyó Anselmo en un amarillento cuaderno, donde alguien contaba de sus experiencias, durante la más reciente Pequeña Era De Hielo, donde la temperatura del planeta sufrió severos cambios, haciendo que todas las estaciones se convirtieran en un único invierno y a medida que iba leyendo, Anselmo asentia muy lentamente, pues en esos dias sucedia algo muy similar y la gente moria por montones, debido al cruel invierno que los mordia a cada minuto, sus propios padres habian fallecido, la comida casi se terminaba y el combustible era cada vez más escaso.


Entonces, el hombre levantó la mirada y le pareció descubrir un cierto brillo culpable en los ojos de sus compañeros.

Thursday, January 17, 2008

¿Casualidad?

Esta mañana, mientras revisaba mi buzón de correo, encontré un mensaje que llamó mi atención: era un sobre de carta corriente, mas no habia remitente ni destinatario. Al abrirlo, sólo encuentré un papel blanco con la palabra AHORA, escrita en grandes letras negras.

Y eso me hizo pensar: ¿será que el mensaje iba destinado a otra persona; pero fue dejado delante de mi puerta, por error o es que pertenezco a alguna orgazación secreta, de la que nunca escuché antes?.

Yo no he solicitado nada últimamente y sinceramente, no sé qué carajo significa el mensaje; pero asusta.

Manuscrito Aún No Clasificado

Sintiendo que el mareo le nubla bastante la vista, el hombre hace un tremendo esfuerzo y escribe. No conoce las palabras que salen de su pluma, ni nunca antes las ha encontrado en sus numerosos estudios; pero esta vez, actua como si le fueran familiares y raramente levanta la pluma del cuaderno. A veces, junto a las palabras, coloca pequeños diseños y en otros casos, los dibujos son realmente enormes y ocupan casi toda una página...



¿Cómo supo el desconocido del fuerte dolor, que siente a veces en el pecho, cuando ni siquiera a su asistente se lo ha confiado?.... Es curioso - se dijo a si mismo - se lo preguntaré la próxima vez que lo vea...



2



-¿Le sucede algo, Señor Doctor?.

- Estoy bien, Adela. Gracias.

- ¡Qué bueno!, porque cuando regresé del mercado, me pareció escuchar ruidos extraños, que venian de su habitación...



3



Fatigado y hambriento, el hombre escribe la última palabra de la historia y cierra el cuaderno; pero no firma con su nombre, porque prometió al desconocido nunca revelar el secreto. Si alguna vez, alguien le menciona el manuscrito, responderá que llegó a sus manos a través de un exótico familiar ya fallecido...