Monday, July 7, 2008

Maldito Invierno

... Se estaba quedando solo y él lo sabia. Sus familiares habian ido muriendo, despacio al principio; pero cuando el invierno arreció, pocos pudieron soportarlo. Ahora solamente habia un pequeño grupo en su antes numerosa familia y de seguro, lo mismo ocurria en otros lugares del pais.


No era una visión nada placentera la de ver cuerpos helados y casi momificados, unos vestidos por completo y otros a medio vestir o totalmente desnudos; pues sus ropas habian sido tomadas por los familiares que aún vivian.

Recordó el momento cuando murieron sus padres y cómo los acostaron en sus heladas camas, sin otro abrigo que las pocas ropas que les servian de mortaja y cómo después, él mismo cerró con llave la puerta de aquella habitación.


Así mismo fueron haciendo cada vez que moria alguien en la casa, hasta que todas las habitaciones quedaron clausuradas. Luego, alguien tuvo la idea de usar el sótano para albergar los cadáveres; pero como alli no habia camas ni mesas, no tenian otra opción que depositarlos en el duro suelo...



Esto leyó Anselmo en un amarillento cuaderno, donde alguien contaba de sus experiencias, durante la más reciente Pequeña Era De Hielo, donde la temperatura del planeta sufrió severos cambios, haciendo que todas las estaciones se convirtieran en un único invierno y a medida que iba leyendo, Anselmo asentia muy lentamente, pues en esos dias sucedia algo muy similar y la gente moria por montones, debido al cruel invierno que los mordia a cada minuto, sus propios padres habian fallecido, la comida casi se terminaba y el combustible era cada vez más escaso.


Entonces, el hombre levantó la mirada y le pareció descubrir un cierto brillo culpable en los ojos de sus compañeros.

Thursday, January 17, 2008

¿Casualidad?

Esta mañana, mientras revisaba mi buzón de correo, encontré un mensaje que llamó mi atención: era un sobre de carta corriente, mas no habia remitente ni destinatario. Al abrirlo, sólo encuentré un papel blanco con la palabra AHORA, escrita en grandes letras negras.

Y eso me hizo pensar: ¿será que el mensaje iba destinado a otra persona; pero fue dejado delante de mi puerta, por error o es que pertenezco a alguna orgazación secreta, de la que nunca escuché antes?.

Yo no he solicitado nada últimamente y sinceramente, no sé qué carajo significa el mensaje; pero asusta.

Manuscrito Aún No Clasificado

Sintiendo que el mareo le nubla bastante la vista, el hombre hace un tremendo esfuerzo y escribe. No conoce las palabras que salen de su pluma, ni nunca antes las ha encontrado en sus numerosos estudios; pero esta vez, actua como si le fueran familiares y raramente levanta la pluma del cuaderno. A veces, junto a las palabras, coloca pequeños diseños y en otros casos, los dibujos son realmente enormes y ocupan casi toda una página...



¿Cómo supo el desconocido del fuerte dolor, que siente a veces en el pecho, cuando ni siquiera a su asistente se lo ha confiado?.... Es curioso - se dijo a si mismo - se lo preguntaré la próxima vez que lo vea...



2



-¿Le sucede algo, Señor Doctor?.

- Estoy bien, Adela. Gracias.

- ¡Qué bueno!, porque cuando regresé del mercado, me pareció escuchar ruidos extraños, que venian de su habitación...



3



Fatigado y hambriento, el hombre escribe la última palabra de la historia y cierra el cuaderno; pero no firma con su nombre, porque prometió al desconocido nunca revelar el secreto. Si alguna vez, alguien le menciona el manuscrito, responderá que llegó a sus manos a través de un exótico familiar ya fallecido...

Con un toque de luz

Maese Leonardo Da Vinci observa con detenimiento la enorme pared en blanco, del nuevo refectorio que se construye en el convento de Santa Maria de La Gracia, a pocos metros del castillo de Los Sforza.

Hace unos dias, El Duque de Milán decidió convertir la iglesia, en el lugar en que reposarán los restos de su familia y comisionó al maestro Leonardo, para que pintase en una de sus paredes, la escena donde Jesús de Nazareth se reunió a comer con sus discipulos, la noche antes de la Pascua Judia, episodio que hoy conocemos como La Santa Cena. El mismo tema ha sido usado por otros pintores de la época; pero Leonardo confia tanto en si mismo, que está seguro que producirá algo diferente.

El Maestro observa la pared con ojos de experto y poco a poco, dibuja en su mente cada uno de los personajes, que incluirá en la pintura. Posiblemente, no le gusta mucho el tema que le fue asignado; pero sabe que esta vez debe cumplir la orden del Moro, aunque si pone un par de mensajes ocultos dentro de la obra, de seguro pasarán inadvertidos y solamente quien conozca de su presencia, los podrá ver.

2


Mucho tiempo después, un grupo de estudiosos analiza cómo restaurar la colosal pintura que el Maestro Leonardo dejó en aquella pared.

Aunque hay grandes manchas de humedad, que dificultan mucho ver la escena alli reflejada por el artista, aún puede apreciarse grandes trozos de esta y la genialidad de la obra maravilla a todos.

A un lado del grupo de científicos, hay una gran mesa de madera inclinada, donde han dejado los dibujos que usaron para reproducir mecánicamente la obra.

Entonces, sucede algo que nadie pensó: un minúsculo rayo de sol entra por una de las ventanas y acaricia un fragmento del dibujo original; pero también ilumina parte de una de las reproducciones, que por accidente fue colocada mirando hacia el cuadro. Esto sólo sucede unos segundos, pues alguien mueve luego la mesa y la luz es desviada hacia otro sitio; pero es lo suficiente para que uno de los ingenieros se quede pensando en lo que cree haber visto.

Tuesday, December 11, 2007

Despertar Nuevamente

Lo primero que sintió fue cierta molestia en su pie derecho. Inicialmente, no le dió importancia; pero cuando el hormigueo pasó a ambos pies, abrió los ojos. Estaba tendido de espaldas en una habitación en sombras y no se escuchaba sonido alguno en todo aquel lugar. Parecía estar solo. Pasó mucho tiempo y sus ojos se iban acomodando a la oscuridad. Lentamente movió un brazo y sus dedos tropezaron con algo blando que cubria su cuerpo y su rostro. Entonces hubo un ruido muy alto que llenó toda la habitación. Alguien intentaba mover algo bastante pesado, a poca distancia del sitio donde se encontraba y hasta podia escuchar algunas voces, aunque casi no entendía con claridad lo que hablaban. El hombre levantó un poco la cabeza y gritó con todas sus fuerzas: "Hola, estoy aquí", a lo que enseguida respondió un voz, en su misma lengua: " Ya casi llegamos, Maestro" .

Wednesday, August 15, 2007

Fragmentos del libro Alguien Pasó

Palabras Introductorias



Buenas Noches,


He reunido aquí varias de las notas que el desaparecido Profesor Raksus coleccionó durante años, con la idea de que fueran finalmente publicadas en forma de libro.


El trabajo de preparar cada una de ellas fue lento y por desgracia, hubo algunas que debieron quedar fuera del texto final, pues o estaban escritas en lenguas desconocidas - al menos, para mi y para los que me asistieron en esta empresa-, o eran sólo fragmentos escritos de prisa y en la caligrafía muy personal del Profesor, lo que las hace completamente ininteligibles, para quien no conozca la clave de ese sistema de escritura.


Otra de las cosas que demoró la labor de edición, fue que la gran mayoría de las notas estaba escrita a mano, pues el Profesor se rehusaba a utilizar la moderna computadora, que habia sido instalada en su estudio y prefería escribir con lápiz o bolígrafo y sobre cualquier pedazo de papel que tuviera a mano.


De varios es conocido, que el Profesor desapareció mientras realizaba uno de sus habituales paseos y que sólo nos dimos cuenta de su ausencia, al no presentarse al Club de Profesores, lugar que frecuentaba diariamente y del que es uno de los socios fundadores.


Mucho se ha especulado sobre su desaparición y algunos hasta han dicho que fue secuestrado y que los raptores reclamaron una fuerte suma de dinero por él. Cosa que negamos rotundamente; pues existen dudas de que haya habido tal secuestro, al no haberse reclamado recompensa alguna, hasta el momento. Y si se produjo el mencionado hecho, de poco sirvió, pues el Profesor no poseía fortuna personal, viviendo solamente del sueldo que recibía cada mes, en reconocimiento a sus largos años como investigador y linguista, ni tenia tampoco ya familia, por haber perdido a su esposa e hijo, durante La Guerra.


Así que no nos queda otra opción que definir su ausencia como un verdadero misterio. Y ya, sin otro preambulo, les presento las notas recogidas por el profesor Raksus, que pudieron ser rescatadas por nosotros.



Muchas gracias.



Dr. P. D' Ombrossio




*****

"Yacía en la playa. Sus ojos estaban cerrados y el cabello era claro. A través de la camisa rota, podía verse una espalda fuerte y musculosa..." .

Esto escribió en su tablilla el joven aprendiz, relatando la primera vez que vió al desconocido, sin remotamente imaginar, que la misma historia seria contada luego muchas veces, por otros escritores y en innumerables lenguas diferentes.

*****


Mientras conducia su auto por aquella estrecha y poco transitada carretera, sintió un agudo dolor en el pecho. Comenzó a sudar frio, a pesar de que la calefacción del auto corria al máximo, pues había bastante frio afuera, y el auto era frecuentemente mecido por las frias ráfagas de helado viento, que mordían la zona.

Su vista comenzó a nublarse y decidió entonces, detener el auto. Pisó el pedal del freno con fuerza y el auto se detuvo. El dolor continuaba. Estaba solo y no tenia a la mano ningún teléfono celular, para pedir ayuda. Además, no hablaba muy bien el idioma del país. Se sentia solo, abandonado, pequeño e indefenso.

Recordó entonces que hacia años, habia sentido un dolor muy similar y que le habian hecho varias pruebas, pero que nunca se supo realmente qué cosa podia haber originado ese dolor. Recordó tambien que su médico, le indicó que tomara unas pildoras, pero él realmente sólo las tomaba en algunas ocasiones y terminó por olvidarse por completo de ellas.

" Quizás ahora me ayudarían ", pensó por unos segundos.

El dolor continuaba agudizándose y su vista se hacia cada vez más borrosa. Comenzó a delirar...

Estaba tendido en un campo, muy parecido al que le rodeaba, pero era verano y sentía calor en sus brazos. Extrañas ropas cubrian su cuerpo y a su lado habia una corta espada.

" Genial, ahora soy un soldado "

" Pero dónde estoy? "

Continuó examinando lenta y dificultosamente su cuerpo. Era robusto y parecia algo más joven. Sintió firmes los músculos de piernas y brazos, aunque algo le decia que pronto iba a morir...

Entonces, su vista volvió a ponerse borrosa. Recuperó el conocimiento, en su auto, solo, había nuevamente frio a su alrededor, y se escuchaba el zumbido familiar de la calefacción del auto. El dolor del pecho habia desaparecido. Arrancó el motor y comenzó a alejarse de aquel lugar, sin entender mucho de lo que habia sucedido alli mismo, siglos atrás.

*****


Se habia quedado a solas en su habitación. Laura no volvería hasta tarde; pero no habia nada interesante en la TV, ni tenia una computadora a mano. Entonces cogió un libro al azar de la pequeña biblioteca, que habia empezado a formar tiempo atras y que aun conservaba como una obra inconclusa. Comenzó a leer; pero la historia no era muy de su agrado y el lenguaje del autor le parecia tan pesado, que no tardó en quedarse dormido.


Despertó. Se encontraba en un lugar desconocido. Era como un campo. No se escuchaba el canto cercano de ningún ave; pero no estaba completamente en silencio, porque habia cierto sonido sordo en aquel lugar. Estaba casi a oscuras y con cierta dificultad, se incorporó. Comenzo a caminar, en dirección al sonido. Ahora habia más luz y el sonido era más fuerte, parecia como un canto, aunque no entendia el idioma en que era interpretado. Habia muy pocos árboles a su alrededor. Continuó avanzando. De pronto, el terreno cambió bruscamente y a punto estuvo de caer al vacio; pero se agarró con todas sus fuerzas, a las ramas de un árbol, que crecia justo en el borde del precipicio.

Unos metros más abajo se celebraba una especie de ritual. Habia cantos, música y gente con muy poca ropa. En el centro, podia verse una especie de altar de piedra, pintado en su mayor parte de color oscuro. Muy cerca del altar, se veian varias figuras, con extraños vestuarios; pero se destacaba entre ellas, un imponente señor que sostenia entre sus manos, un grueso bastón también oscuro, adornado con tozcas figuras y muchas plumas.

De pronto, desde una pequeña cueva, a la derecha del altar, salió un hombre joven con la cabeza totalmente rapada, quien dijo unas pocas palabras incomprensibles y minutos después, salieron otros dos secuaces, arrastrando a una joven doncella vestida con ropas blancas y muy adornada.


A una señal del hombre que portaba el bastón, la joven fue tendida de espaldas sobre el altar y sus muñecas atadas con recias cuerdas. Entonces el sacerdote se acercó y con gesto brusco, rompió los vestidos de la muchacha, dejándola completamente desnuda, a la vista de todos.


Se detuvo la música y durante varios segundos, ni uno solo de los presentes dijo palabra. Podian escucharse los sollozos de la muchacha y el entrecortado zumbido de su agitada respiración...


II


Entonces, el hombre volvió en si. Se encontraba de nuevo en su apartamento y desde la cocina, se escuchaba la hermosa voz de Laura, que tatareaba para si misma, una melodía de moda.


*****

Nadie sabe quién soy en este lugar. Nadie sabe que he vivido mucho tiempo, rodeado de tantos y tantos recuerdos, que nunca antes habia puesto por escrito. Pero ahora les voy a contar uno de ellos. Aunque no pueda probar lo que digo, porque quizá muchos de los que estaban presentes, ya están reposando junto a sus antepasados. Les cuento entonces:


Yo era muy joven, apenas tenía poco más de veinte años y me encontraba visitando a unos familiares, que por ese tiempo vivian en Jerusalém. La ciudad estaba bajo la humillante ocupación de los Romanos, aunque algo del poder aún estaba en las manos de las autoridades judias. Era el tiempo de la Pascua y como de costumbre, habia bastante agitación por todos lados, aunque también se sentia algo raro en el aire, como si una gran tormenta estuviera a punto de estallar.


Recuerdo que ese dia, mientras caminaba por las estrechas y polvorientas calles de la ciudad, me vi empujado, por un montón de gente hasta una calle algo más ancha, donde un grupo de soldados, escoltaba a tres prisioneros, que cargaban grandes maderos en sus hombros.

Me acuerdo en especial de uno de ellos, que estaba muy ensangrentado y caminaba con tremenda dificultad, mas no se quejaba, cuando los soldados lo golpeaban muchas veces, cada vez que caía al piso. Al pasar enfrente de donde me encontraba nuevamente cayó y el soldado, que iba al frente de la partida, lo miró por un momento y entonces, se volvió hacia la muchedumbre.


Yo estaba muy cerca y pude sentir su aliento rancio, cuando me dijo:


- Tú, vén y ayudalo.


Yo no quería moverme, pero como ví que comenzó a sacar su espada, me adelanté para ayudar al herido.


Otras personas levantaron trabajosamente la viga y la coloraron sobre nosotros.


El prisionero me miró fijamente entonces, pero no dijo nada.


****

Han pasado muchos años, mas aún recuerdo aquel episodio de mi juventud, cuando junto con un grupo de hombres, avanzabamos trabajosamente por aquel lugar, encadenadenados unos a otros y custodiados por varios soldados enemigos. Era verano y habia mucho calor. Uno de nosotros, cuyo nombre no consigo recordar ahora, creo que pertenecia a una distinguida familia o algo así, le pidió un poco de agua al soldado más cercano; pero este se negó, diciendo que no se podia beber y luego, insolentemente, rompió en pedazos el único vaso que teniamos.

Recuerdo que cerca de nosotros, habia un grupo de hombres, que conversaban animadamente entre ellos y que uno de estos se acercó, trayendo en las manos, un pequeño cuenco de madera, que parecia recién hecho.

Entonces, el soldado quiso enfrentársele; pero el desconocido solamente lo miró, en silencio y el soldado, confundido, se apartó del camino.

El desconocido habló entonces, con voz firme:

"Bebe, buen hombre"...

*****

Mientras el rey se encontraba a solas en su habitación, después del aburrido festín diario, se le acercó por la espalda, un misterioso sujeto, y lo atacó con su puñal, hiriéndolo muchas veces.

A los gritos del herido monarca, acudieron dos soldados de su escolta, que esa noche montaban guardia frente a la cámara real; pero el asesino huyó por una ventana abierta, echándose a volar, como pájaro.


Yo lo ví todo, desde donde me encontraba; pero no pude hacer nada para impedirlo, pues en ese tiempo, yo era tan sólo una simple estatua de adorno, dejada allí, por una mano desconocida.

*****

Wednesday, June 20, 2007

= La Carta =

Revisaba un grupo de antiguos documentos, en una de las bóvedas de la biblioteca de la ciudad, cuando mis ojos tropezaron con un sobre de carta de color amarillento y manchas oscuras; pero ¿qué habia de extraño e inusual en él?, pues no mucho; pero lo que más llamó mi atención fue que la carta estaba dirigida a mi y cualquiera sabe por qué aún continuaba oculta dentro de aquel libro.

Abrí el sobre y de su interior salió un pedazo de papel, escrito con tinta y a mano. Los trazos eran firmes al comienzo; pero la letra iba cambiando bruscamente, hasta hacerse casi ilegible en las últimas palabras. La carta era breve y decia:

" Entiendo que te parezca extraño, tener ante ti una carta escrita por un desconocido, aunque si me permites decirlo, no soy realmente un extraño, porque soy tu mismo y te escribo desde el futuro.

Desgraciadamente, ahora no tengo mucho tiempo para explicarte cómo llegué hasta aquí. Sólo puedo comentarte que Wells y otros no mintieron, cuando escribieron sobre los viajes a través del tiempo y que mucho de lo que en su tiempo, era tema de ciencia ficción; hoy sucede a diario.

Ahora te escribo para prevenirte. Por favor, tén mucho cuidado con..."

Aquí se interrumpía la carta y lo más curioso, fue que unos segundos después de leida la última palabra, el papel quedó completamente en blanco y comenzó a desaparecer.

¿Qué sería aquello de lo que me intentó prevenir el autor de la nota?, ¿por qué no pudo terminarla?. Ahora lo desconozco; pero sé que algún dia tendré las respuestas.